jueves, 27 de febrero de 2014

MORSE, Richard M.
El espejo de Próspero: un estudio de la dialéctica del nuevo mundo.
México, Siglo XXI, 1999.

II. América como continuación
de la Empresa Occidental  

La situación americana, es decir, el hecho de ser un fragmento de Europa, propicia una nueva recombinación de elementos civilizatorios que hacen posible la continuidad del proyecto "occidental", sobre todo mediante la experiencia ecuménica de los Estados Unidos. Sin embargo, para Morse los Estados Unidos está en crisis y, por lo tanto, comienzan a verse en Iberoamérica elementos civilizatorios que habían sido negados, a pesar de su pertenencia a la matriz cultural común. 

Por ello, Estados Unidos frente a Iberoamérica se ve en un espejo y reconoce su propio ser en ella. Esto supone -dice Morse- la complementación de la misión civilizatoria occidental. Iberoamérica sería la portadora de elementos civilizatorios no reconocidos ni por Europa ni por Estados Unidos, pero que coexistieron en la matriz común de la cultura occidental cuando ésta empezó a fraguarse durante los siglos XII-XVII. De tal forma que la representación de la cultura occidental por Inglaterra y Estados Unidos (Angloamérica) fue una vertiente que se fraguó en una matriz cultural común y que logró distinguirse de la vertiente iberoamericana por una serie de circunstancias y decisiones históricas. 


Entonces, para el autor, Iberoamérica y Angloamérica son configuraciones históricas con identidades propias, pero con un origen común. Son proyectos civilizatorios que se perfilaron dentro de la matriz cultural occidental. En este sentido, las potencialidades de Iberoamérica, negadas por las otras vertientes imperantes, pueden resurgir y completar el proyecto civilizatorio occidental hasta llevarlo a su plenitud o mayor complementación. 



[COMENTARIO]
Desde mi punto de vista, el problema radica en determinar cuáles serían estos elementos civilizatorios "iberoamericanos". Su determinación supondría una reconstrucción histórica no sólo retrospectiva sino también prospectiva. La situación de crisis en el caso de Angloamérica condicionaría la determinación de los elementos identitarios de Iberoamérica. Así sería un tanto tramposa la reconstrucción histórica, pues se tendería a encontrar en Iberoamérica lo que hace falta en Angloamérica, volviendo finalmente a la negación de los elementos civilizatorios de la Angloamérica en crisis. La dialéctica no nos salva de ello, puesto que aun cuando se conserve lo negado, se insiste en la separación, en la división de identidades y en la caricaturización de lo negado supuestamente conservado y asimilado. Se acepta que lo asimilado está allí presente, pero indeterminado de tal forma que termina por quedar eliminado por una identidad enfática asimiladora que se dice universal y que pretende ahora reconocerse en aquello que había negado, cuando en realidad se crea una espacialidad aséptica que en el acto elimina lo que supuestamente intenta conservar. Así, desde la visión histórica de Morse Iberoamérica podría verse como una identidad Enfática que habría esperado todos estos siglos sólo para mostrarnos su mayor amplitud de miras, su mayor capacidad de síntesis. Esto por supuesto lo conecta con la filosofía de la historia de Leopoldo Zea.

Fernando Hernández González

No hay comentarios:

Publicar un comentario